Hoteles

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Madrid y su luz. Al fín.

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Desde siempre me han fascinado los hoteles. Algo en cierta manera lógico teniendo en cuenta que soy hijo de agentes de viajes y por tanto que ha podido disfrutar de ellos en bastantes ocasiones. Mis padres fueron dos personas a los que un dí­a en los 70 se les ocurrió casarse en pleno mes de Enero e irse de luna de miel al hotel más antiguo de Amsterdam, el Doelen.

Lo cierto es que los hoteles me gustan por ese punto que siempre tienen como templo profano de la confidencialidad, lo que queda en un hotel se queda en un hotel. En un hotel he buscado desesperadamente algún aliado, he celebrado las victorias más dulces y sin duda allí­ he vivido muchos momentos especiales. Un hotel te permite vivir muchas cosas que no vives normalmente: un spa, un restaurante tres estrellas Michelí­n o algo tan simple como el recuerdo del hotel donde probé por primera vez una Playstation porque la alquilaban a huéspedes. Lo recuerdo como si fuese ayer.

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Just chilling at the pool .. ☺️

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El otro dí­a leí­a España 3.0 (recomendable, por cierto) y reparaba en lo importante que es el sector turí­stico, 15% ya del PIB español, especialmente en todo lo relacionado con la imagen que podemos aportar de puertas afuera sobre cómo está cambiando España: un paí­s más preparado y más abierto de cara a todos los retos que tenemos por delante. Un sector clave en el que todo lo relacionado con la tecnologí­a y sobre cómo compartimos y ofrecemos las experiencias disponibles es absolutamente clave debido al uso y costumbres de sus huéspedes.

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Wow

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Desde hace algo más de un mes me he incorporado a NH Hotel Group como Head of Social Media, coordinando la presencia en Redes Sociales de una de las 25 hoteleras más grandes del mundo y con presencia en 29 paí­ses. El reto es probablemente uno de los más grandes en mi carrera pero creo que precisamente es la clave de muchas cosas: aceptar los retos que se vayan presentando en la vida e intentar dar lo máximo posible. En ello estamos.

(todas las fotos utilizadas en este artí­culo han sido publicadas en Instagram por huéspedes de hoteles de NH Hotel Group).

El Madrid De

Madrid es una ciudad a menudo horrible para vivir.

Pero también tiene algunas cosas buenas.

Depende a quién preguntes.

Un poco con esa filosofí­a nació El Madrid De, mi nuevo proyecto paralelo (he perdido la cuenta pero yo creo que es el quinto, justo después de Bloguismo). Precisamente, al poco de vender Bloguismo a otra persona que pasó a hacerse cargo al 100% de la gestión del proyecto, volví­ a recuperar las ganas de hacer algo.

Lo cierto es que desde verano de 2012, cuando dejé Bloguismo, han pasado bastantes ideas por mi cabeza. Hubo una idea rondando mi cabeza durante aproximadamente un año y medio, valorada por algunas personas a las que se lo comentaba, pero que requerí­a de foco e inversión que no podí­a conseguir en ese momento. Quizá en el futuro. Y, de repente, surgió la idea de El Madrid De. Más o menos a inicios de la primavera de 2014.

La idea fue tomando forma con las primeras conversaciones: con mi amigo Alberto, con ícaro… hasta que ya poco antes de hablar con Anabel decidí­ sacar el proyecto a la luz. Meses después de la primera conversación. ¿Los motivos de tanto retraso? Principalmente ir probando distintos modelos de negocio posibles y llenar de contenido la web para el lanzamiento.

El Madrid De nació para dar un punto de vista distinto a la ciudad que algunos vivimos. Leo con bastante frecuencia blogs y webs sobre Madrid y creo que falta un punto original, tanto en contenido como en personas: muchos comentan los mismos sitios y los mismos eventos de los que tarde o temprano siempre te acabas enterando. Es algo que comentaba en la entrevista que me hicieron en Yorokobu por El Madrid De. Llegó a estar implementada la función de suscripción de pago a El Madrid De (primero mediante Stripe, luego sobre Tinypass) y finalmente no se quedó, veremos cómo funciona con el tiempo el modelo actual. Hay bastantes ideas a medio y largo plazo que están pendientes de implementar. Ahora solo espero que te guste y te suscribas: El Madrid De.

Hemos olvidado seducir

Tengo un Mercadona en la misma manzana de mi edificio, por lo que es muy difí­cil no hacer la compra en otro lugar. Algo cada vez más frecuente en los últimos meses, cada vez más a menudo, es ver que Mercadona ya no vende algún producto de marca que compraba. Lo último fue mi gel habitual de ducha. ¿Los motivos? Supongo que «no se vende lo suficiente«. Eso sí­: Mercadona se encarga de colocar productos de su marca blanca realmente similares por fuera a lo que comprabas en la zona donde estaba el producto de marca que comprabas. He visto hacer eso mismo con el jabón para fregar, con los refrescos de cola y, ahora, con mi gel de ducha. Obviamente compré otro gel no-marca blanca que aún sobreviví­a.

No pienso apoyar con mi dinero una estrategia basada en la simple imposición e intento sutil de confundir a tus clientes, a los que confí­an en ti para hacer su compra, algo poco baladí­. Creo que pocas cosas están tan frontalmente alineadas con mis valores a la hora de vender un producto. Mercadona dispone de un lugar donde vende productos, pero a su vez es juez y parte porque tiene una marca propia, que yo compro en algunos de sus productos. Pero, en otros muchos productos, prefiero una marca concreta. Porque me gusta más su olor, porque creo que es mejor o por cualquier otro motivo. Tengo un hábito creado y, si Mercadona quiere cambiármelo, debe ser mediante la seducción y no mediante la imposición o el intento de engaño, tal y como hace ahora. Que haga competir a su producto en igualdad de condiciones y sea imparcial. Pero no lo es.

No solo en Mercadona…

Todo esto me hizo pensar y lo cierto es que hemos olvidado seducir, convencer, en el dí­a a dí­a. íšltimamente pongo el ejemplo de Podemos, un partido con el que puedes o no estar de acuerdo pero al que le ves cierto mérito en haber conseguido escalar en tiempo récord hasta las primeras posiciones de las encuestas donde la gente da su opinión sobre los polí­ticos. Un nuevo jugador inesperado en un mercado caracterizado por su poca permeabilidad a nuevos jugadores, así­ es nuestra ley electoral.

¿Cómo han reaccionado los partidos polí­ticos a la llegada de Podemos? ¿Han intentado mejorar su «producto»? En absoluto, más bien al revés: en vez de intentar mejorar su oferta para superarles, competir y dejarlos como algo ocasional, se han centrado (con resultados más bien escasos, parece) en intentar desprestigiarles, sacar algún posible asunto turbio y, en algunos casos, insultarles. Olvidando que al insultarles se está también insultando a todo aquel que ha dicho simpatizar con sus ideas. Lo cual parece poco inteligente teniendo en cuenta que puede ser tu público objetivo.

Es la seducción, estúpido

A veces reconozco que me cansa el low cost. Me saturan a veces las propuestas que no parecen tener otro valor que el hecho en sí­ de ser baratas, olvidando la calidad, olvidando ofrecer un buen producto al consumidor. Por seguro la crisis económica tiene mucho que ver en todo esto, pero tengo a veces la sensación que usamos el hecho de competir por precio como una excusa para no esforzarnos en competir por producto, por calidad. O eres barato o eres bueno. Intentemos hacer algo bueno, ya veremos luego cómo lo adaptamos. Al revés es imposible.

Por qué los millennials no vamos a comprar tu producto

Se define como Generación Y o millennials a la generación de personas nacidas entre el 77 y el 88, aproximadamente: la generación con mayor poder de compra en 2017. La generación en la que me encuentro, pues nací­ en el 87.

íšltimamente tengo la sensación de que leo demasiado sobre mi generación y el cambio que está produciendo en muchas marcas, algo lógico pero a la vez revelador. Aquí­ unos cuantos:

El último artí­culo es sumamente revelador y se nota de manera más o menos clara en sectores como los seguros, los hoteles o los coches. En los últimos 3 meses he probado por primera vez opciones de consumo colaborativo como Airbnb y Blablacar y creo que, especialmente en el segundo caso más que en el primero, es ya un patrón bastante relevante. No obstante, empresas como Daimler (dueña de marcas como Mercedes o Smart) ya lo han visto venir y tienen opciones diversas de movilidad en su cartera como Car2Go, MyTaxi o Carpooling.

Pero, como es de esperar, la polí­tica de Daimler es la de menos común. En una generación que empieza/empezamos a tener un salario y unas opciones -más o menos- viables de consumo, lo normal es encontrarse empresas y productos que no se adaptan a una realidad cambiante. Renovarse o morir.

El sedimento

«Esto es un ámbito donde uno no escribe un principio que tiene vigencia durante doscientos años. Esto no es un ámbito donde uno pinta un cuadro que será admirado por años, o construye una iglesia que será admirada durante siglos. No. Esto es un ámbito donde uno hace su trabajo y en diez años estará obsoleto y probablemente ni siquiera sea usable en veinte. En realidad es como el sedimento de las rocas. Tú estás construyendo una montaña a la que contribuyes con tu pequeña capa de roca sedimentaria para hacer la montaña mucho más grande. Pero nadie en la superficie, a no ser que tenga una visión de rayos X, verá tu sedimento. Aunque la montaña se soporte en esa capa. Solo será apreciada por ese raro geólogo.»

Steve Jobs, en 1994.

Vivimos en un mundo al minuto, donde las audiencias crecen y crecen y los medios mutan, donde la tecnologí­a cambia a la economí­a hasta el punto de que como sociedad ignoramos hacia dónde estamos yendo.

Una parte de las empresas y proyectos que crecen en medio de esta crisis, como el caso de Pepephone o eldiario.es, Infolibre, en menor medida, son empresas que son conscientes de que tienen un crecimiento lento, menor que el de otras empresas, derivado de no buscar riesgo ni un gran beneficio cortoplacista, sino una visión, transversal a todos sus productos, que se va moldeando poco a poco como el trabajo de un artesano.

Hemos roto como sociedad el ví­nculo que existí­a entre calidad y conocimiento: en el momento en el que no existen filtros y cualquiera puede tener sus cinco minutos de gloria en Youtube tenemos más acceso a la información. La cuestión es si es de calidad. Hemos conseguido que decir poco sea lo raro.

Creo que desde el momento en el cual para ganar más dinero tienes que conseguir más impresiones y por tanto publicar con más frecuencia tienes un problema. Porque, de esta manera, lo que estamos creando son máquinas de crear contenido, independientemente de si es de calidad o no: en el momento en el que robots pueden crear noticias automáticamente y con sentido semántico (ejemplo uno, ejemplo dos, ejemplo tres), tu propuesta de valor tiene que ser otra. ¿Cuál? Probablemente poner el foco en la calidad, en los nichos de mercado y en volver a las raí­ces: reportajes elaborados mediante crowdfunding, gente que decide pagar y exigir un reportaje sobre algo concreto. O, por ejemplo, cómo articular tu propuesta de valor en torno al conocimiento cuando hay increí­bles cursos gratuitos en Internet o charlas de auténticos expertos. Y, aún con ello, existirán más y mejores oportunidades. Simplemente serán otras nuevas.

Creo que marcas como ING Direct triunfan hoy en dí­a porque tienen una visión a largo plazo muy clara de quién es su público, lo que le gusta y cómo se lo dan. No tengo ni idea de si ellos son mejores o peores que su competencia, si son más o menos éticos que otros, pero sin duda sé que tienen muy claro lo que quieren y lo que dan a cambio. Y, los resultados ahí­ están, con el mejor ejemplo de «si algo funciona te copiarán» como el caso EVO Banco, que por cierto fue gestionado hasta hace apenas un mes por antiguos responsables de ING Direct en España.

La Bolsa ha hecho mucho daño. No se puede pensar solo en el corto plazo, en el beneficio trimestral porque la Bolsa te obliga, como hacen muchas multinacionales que se están autoengañando y engañando a sus accionistas haciéndoles creer que ganan más de lo que de verdad ganan. La fortaleza de las empresas se demuestra cuando crean productos que servirán para el futuro, para el largo plazo.

Luis Bassat, en una entrevista.

El momento en el que tenemos, a un vistazo, lo que más le interesa ahora mismo a más de 20 millones de españoles nos da una idea del control de la información y su búsqueda que estamos haciendo, con nuestros usos y nuestros hábitos. Nadie nos ha obligado a nada, en absoluto.

«Empezamos a confundir conveniencia con alegrí­a, abundancia con elección». Y no lo digo, yo lo dice Apple, en una de las mejores expresiones de la identidad corporativa de una empresa que he visto nunca:

Todos usamos productos porque nos identifican con los valores que transmiten: en el caso de Apple yo aprecio que valoren el minimalismo y la sencillez en todo lo que hacen, aprecio que dediquen tiempo y esfuerzo a elaborar un producto de calidad aunque éso suponga un alto precio a pagar y aprecio que «digan mil veces no para cada sí­», porque éso es la esencia del enfoque. Y porque aunque Apple vaya a otra velocidad distinta a la del mercado, estoy seguro que seguirán haciendo productos que mantengan esos mismos criterios. En un mundo en el que el 61% del tráfico de internet es de robots, si echas un vistazo al increí­ble tiempo y esfuerzo gastado en prototipos y personas crear un producto como el iPhone te das cuenta de lo importante de tener una visión propia e independiente a largo plazo de qué es lo correcto, de cómo se forma una montaña.

Cuanto más conozco las montañas más aprecio el sedimento, lo cual no implica en absoluto un discurso ludita en contra de la tecnologí­a, sino en un uso razonable de la tecnologí­a, que implica cierta visión a largo plazo y, sobre todo, foco.

Foco en una visión a largo plazo, en una idea pulida y mejorada a lo largo del tiempo para poder conseguir algo de calidad. Foco en tener que decir ‘no’ a muchas cosas (no a opciones cortoplacistas, no a pensar qué pide el mercado sino si es lo mejor que se puede aportar al mercado, no a tener un criterio que marquen otros), para así­ poder decir que sí­ a otras.

Recomendaciones

Con este artí­culo inauguro una categorí­a sin periodicidad explí­cita llamada ‘recopilación de cosas que me he encontrado últimamente por ahí­ y me apetece recomendar‘, aunque siga manteniendo aparte un listado actualizado de artí­culos interesantes que voy encontrando por ahí­. Ahí­ va esta pequeña selección:

  • Margin Call, una pelí­cula de 2011 que, a mi parecer, refleja mucho mejor ciertos matices del capitalismo actual en el que vivimos que la aclamada El Lobo de Wall Street. En la primera se recrea un posible origen de esta crisis actual, en la segunda para mi gusto se hace una visión un poco simplista y cómica (si bien basada en hechos reales) del entorno de Wall Street. Por cierto, para mi gusto Jinni mucho mejor que IMDB (a la hora de las recomendaciones, su algoritmo es espectacular).

  • Todo lo que era sólido, de Muñoz Molina. Llevaba un tiempo buscando un libro que contase todo lo que ha sucedido en España en los últimos años, de manera pormenorizada y por alguien que, en mayor o menor medida, se viese implicado desde dentro en ciertas cosas. Me parece un libro imprescindible sobre el pasado para entender el ahora.

  • Playing to Win: How Strategy Really Works , libro de A.G. Lafley, CEO actual (tras retirarse en 2010 y volver en 2013) de Procter. A riesgo de ser encuadrado por algunos como uno de esos libros donde repite lo mismo de las primeras veinte páginas, lo cierto es que a mí­ me ha gustado y me ha parecido interesante, explicando las distintas maneras de hacer estrategia y con un acercamiento pedagógico al tema, con casos reales como la transformación de ‘Oil of Olay’ a ‘Olay’ hace ya unos años.

  • Te estás perdiendo algo, el último artí­culo de La Bonilista, que sigue siendo una de las newsletters más interesantes que recibo actualmente, en este caso con periodicidad semanal (todos los Domingos). Imprescindible.

  • Discos a los que he vuelto últimamente sin mayor motivo que las ganas de volver a apreciarlos otra vez: el EP Submarine de Alex Turner, el Give Up de The Postal Service (creo que no he dejado de oí­rlo desde su concierto flashback en el Primavera Sound 2013), el EP Cómo hacer crac de Nacho Vegas (que me ha ido ganando con el tiempo), y el Lamparetes de Antonia Font (como recuerdo casi póstumo tras su disolución).

Feliz Domingo.

10 cosas que he aprendido en 2013

Termina 2013 y para mí­ ha sido un año realmente intenso, en lo profesional y en lo personal. He aprendido muchí­simas más cosas en este año que en varios de los años anteriores y por eso creo que 2014 puede ser un año tan bueno o mejor. He hecho un pequeño listado:

  1. La impaciencia es la mejor aliada de los fallos.
  2. No seas demasiado intenso.
  3. No seas demasiado discreto (en el mal sentido de la palabra discreto).
  4. Creo que tiene sentido pensar en nuestra vida como una pirámide. Y necesariamente necesitas tener todo en orden en la base para poder empezar a levantarla.
  5. A veces pensamos que podemos ganar una batalla sin luchar. La incomparecencia del rival solo existe en las pelí­culas.
  6. Ponerte a prueba a ti mismo es una de las mejores cosas que puedes hacer en esta vida.
  7. Luchar por no perder la curiosidad es una de las mejores cosas que puedes hacer en esta vida.
  8. Lo importante siempre se puede aprender. Las ganas y la actitud difí­cilmente.
  9. En las pequeñas victorias está la gasolina de las victorias más grandes. Aprende a darte un capricho con esas pequeñas victorias.
  10. Si no crees al 100% en lo que haces para. Ya. Mismo.

Lecturas recomendadas de verano

En mi búsqueda de libros para leer estas vacaciones me he encontrado un mismo libro recomendado en varios sitios distintos de Internet (Error500, El arte de presentar, etc…), lo cual quiere decir o que es bueno o que tiene una buena campaña de marketing detrás (o ambas).

El libro es Pensar rápido, pensar despacio, escrito por el Nobel de Economí­a de 2002 donde habla de nuestra manera de decidir y pensar en momentos de incertidumbre. Además está en formato digital, inmejorable la ocasión para leerlo en breve.

Y, ahora sí­, si me centrase en libros que me han gustado y que he leí­do últimamente hablarí­a de dos: en primer lugar Increí­blemente Simple, donde Ken Segall (Creativo en Chiat trabajando para Apple durante mucho tiempo con Steve Jobs) cuenta parte del secreto de Apple y por qué merece la pena confiar en productos simples y sencillos, mientras que en segundo lugar y por motivos distintos me ha gustado Un dí­a de cólera de Pérez Reverte, donde se nos narra con una crueldad y visceralidad casi inusitada todo lo que sucedió en torno al 2 de Mayo hace ya unos años en Madrid, en plena batalla del pueblo contra los invasores franceses. Me gustó mucho.

Ahora mismo estoy leyendo ¿Qué hacer con España?, donde me ha sorprendido la primera parte del libro con una justificación que se va bastante atrás en lo histórico para explicar cierto carácter de Europa en general y de España en particular que me ha sorprendido mucho. También estoy leyendo, aunque con calma a modo casi de manual, El Manual del Estratega, que me parece bastante práctico y novedoso en algunas cosas.

*Nota: Todos los enlaces publicados en este artí­culo van con enlaces de afiliado. Gracias por apoyar a este blog.

De comunidades online y redes sociales

(En primer lugar, hola de nuevo. He decidido volver a escribir en este blog. Hace 4 meses decidí­ llevar cierto contenido que publicaba aquí­ a mi Tumblr y creo que no fue la decisión más correcta por diversos motivos que cuento en este artí­culo de alguna u otra manera. Seguiré manteniendo mi espacio en Tumblr para publicar links interesantes y otro material que no tenga cabida aquí­).

Ayer en The Cocktail di una pequeña charla interna sobre varios temas relacionados con comunidades, redes sociales y cómo debe cambiar nuestra manera de entender algunas cosas. Pensando la charla terminé con el paralelismo con las tiendas de barrio y los centros comerciales (pensé también en un restaurante y en un sitio de fast food, pero el de las tiendas y los centros comerciales me parecí­a más acertado) y creo que tiene bastante de cierto en lo referente a ello, más que nada por pensar que en las redes sociales ya se encuentra gente allí­ interactuando por otros motivos, igual que en los centros comerciales. Si por un momento pensamos en comunidades basadas en web podrí­amos obtener algo como esto:

Las comunidades web siempre han estado ahí­, como esa tienda de barrio que nos ha salvado la vida más de una vez.
Las comunidades web siempre han estado ahí­, como esa tienda de barrio que nos ha salvado la vida más de una vez.

Mientras que, si pensamos en las Redes Sociales, creo que empezaremos en algunos casos con una nueva fase del ciclo de sobreexpectación, sabiendo pensar mejor los pros y los contras de que nuestra comunidad se establezca en una red social y, convirtiéndonos al fin y al cabo en mejores profesionales:

Las redes sociales nos han proporcionado herramientas interesantes, pero también hay que tener muy en cuenta sus limitaciones.
Las redes sociales nos han proporcionado herramientas interesantes, pero también hay que tener muy en cuenta sus limitaciones.

Ayer contaba que por supuesto sigo pensando en el poder de las Redes Sociales, pero creo que a largo plazo una comunidad basada en web te puede resultar más beneficiosa en algunos casos, si bien los costes son más elevados y el crecimiento normalmente suele ser más (mucho más) lento si no partes de una base inicial de usuarios de donde tirar.

Y, sinceramente, creo que como profesionales no siempre tenemos este tipo de cosas en cuenta, cegados como estamos a veces un poco con el dí­a a dí­a de los hashtags, la nueva red social de moda o las nuevas analí­ticas de Facebook (que, por cierto, me gustan bastante). En absoluto esto es un alegato contra las Redes Sociales o ciertas herramientas web como el caso de Tumblr, si no más bien una llamada a que siempre valoremos los pros y los contras de unas cosas y de otras, teniendo en cuenta que también las Redes Sociales o herramientas web tienen algunas cosas negativas para nosotros como que son las propietarias de nuestro contenido o material, por lo que quizá funcionen bien para algunas cosas pero no para todas. Pero, por suerte, siempre podemos rectificar y aprender dando un paso adelante más en este largo camino que resulta ser el hecho de trabajar en algo tan nuevo y tan cambiante como Internet.