Irse en lo más alto

Todo aquel que me conoce un poco sabe que si hay gente a la que admiro es casi siempre gente que se ha sabido ir a tiempo de las cosas, que se ha sabido ir en lo más alto. Siempre es lo más difícil.

El año pasado Dani García ganó su tercera estrella Michelin y pasó algo poco habitual:

Lo que desconocía hasta hoy es la historia detrás de todo esto. La cuenta Pau Arenós este fin de semana en El Periódico y estoy fascinado con que otro tipo al que admiro mucho, Toni Segarra, haya formado parte de todo esto:

Además del trastorno y la sorpresa de los empleados, en la grabación hay un momento aún más dramático cuando Dani lee un ‘whatsapp’ de su madre, Isabel Reinaldo, que me muestra en su teléfono: «Tú no piensas qué van a pensar de ti. El ridículo que vas a hacer (…). Me das mucha pena. Tirar todo por la borda de esa manera». Un minuto después, a las 23 horas y 34 segundos, Isabel remató con un segundo mensaje: «Lo siento por ti pero a mí me has desilusionado (…). Me gustaría saber quién te está engañando».
(…)
Más motivaciones para ‘desestrellarse’: «El cliente quiere ver al cocinero. Y yo no voy a estar porque quiero hacer otras cosas». Este viernes, por ejemplo, había decidido no acudir al pase del triestrellado para estar con sus hijas, Aurora y Laura, y se ilusiona con esa cotidianidad, consciente de las cientos de cenas familiares en las que fue un fantasma. «Ya no me divierto en mi restaurante. No me divierto creando platos nuevos».

Cómo Dani García diseñó con publicistas el cierre de su 3 estrellas

Chapeau.

La importancia de la empatía al trabajar con marcas

Leo esto en WARC y no puedo evitar la reflexión al respecto:

Los números no engañan: el 80% de las personas en Reino Unido que trabajan en agencias de publicidad viven en Londres mientras el 87% de la población del Reino Unido vive fuera; el 95% de las personas en Reino Unido que trabajan en agencias de publicidad tienen menos de 50 años mientras el 48% de las compras de consumo vienen por parte de personas de más de 50 años.

Four things every young (and not so young!) planner needs to be doing more of… (WARC)

Cuando uno apenas tiene experiencia y trabaja en una agencia prácticamente nunca tiene la oportunidad de elegir las cuentas en las que le toca trabajar: a veces (pocas) tienes la suerte de poder trabajar con una marca que te encanta y otras (las mayores) te toca trabajar con marcas que no consumes o, peor aún, que ni siquiera valoras usar.

Y hay en esa cualidad algo para mí increíblemente importante para cualquier persona que trabaje en Comunicación, Marketing, Publicidad o cualquier disciplina relacionada. Terriblemente importante la empatía para ponerse en la piel del target. Aunque no seas tú.

Spiritualized, Mark Farrow, Juliette Larthe y la curiosidad

A partir de un cierto nivel de curiosidad y foco en algo hay un momento muy bonito que podría describir a una sensación similar a la de ir tirando de un hilo, de una manera mil veces más placentera, porque no destroza nada sino que descubre cosas nuevas que uno no conocía y que tienen un vínculo con lo que uno ya conoce. Así es como uno termina descubriendo nuevos artistas, festivales, directores o productores que terminan siendo una parte fundamental de su vida.

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Instagram es el nuevo magazine

We think the Instagram stream is replacing the magazine.

People scroll through it the way they used to flip through glossies like Vogue, Bon Appetit and Conde Nast Traveler. The content is similarly stylized and tailored to your aspirations and desires: clothes you wish you could wear, dishes you wish you could eat, places you wish you could go. Like the glossies, it’s also filled with ads that blend into the content, because they’re tailored to your interests and look just like posts from the accounts you follow.

Pacific newsletter.

Drexler y su proceso creativo

Es como el entrenamiento fí­sico: me imagino que componer es como hacer una maratón. No decides hacer una maratón mañana, empiezo a abrirme al entrenamiento, a ir expandiéndome hasta que llego a una distancia óptima. Eso para mí­ es la composición. Yo necesito ir entrando. El aparato compositivo, si está en algún lado localizado, precisa ir creando un silencio a su alrededor e ir focalizándose. Cuando estoy en periodo de composición, no sé como explicarte… estoy con el sistema abierto, muy emocional, muy receptivo, cualquier cosa que escuchas te sirve, las ideas fluyen mucho más rápido…estás como en estado de gracia de receptividad, muy emocional y muy cambiante. El periodo de composición para mi es muy bipolar, estás con una euforia injustificada y una tristeza injustificada, por eso no entro mucho en la composición, como nadie está todo el tiempo corriendo maratones, me desgasta mucho y erosiona mucho mis relaciones alrededor. Me vuelvo mala compañí­a. Ahora voy a intentar hacerlo durante unos meses más relajado, más lúdico, a ver si puedo.

Jorge Drexler acerca de su manera de componer.