El boom de Suiza y la privacidad para los datos

Si echamos la vista atrás tres años, hasta Junio de 2013 cuando Snowden hizo públicos los programas de vigilancia masiva por parte de Estados Unidos, Internet era un lugar aparentemente menos seguro. O al menos mucho menos consciente de que podía ser más seguro. Desde aquel momento se ha notado una cierta tendencia:

Aquello ha tenido consecuencias que siguen resonando hoy en día (Apple Considering Building Proprietary Servers to Stop Third-Party Spying, Diciembre 2016), pero hay algo concreto que me parece reseñable: el boom de Suiza como lugar recomendable para nuestros datos.

Por todos es conocida Suiza, entre otras cosas, por su Ley de bancos de 1934, que establecía las normas del secreto bancario y todo lo que vino después. Pero lo que no todo el mundo sabe es que la Constitución Suiza actual, que data de 1999, dice en su artículo 13:

Art.13: Protección de la esfera privada
1. Toda persona tiene derecho al respeto de su vida familiar y privada, de su domicilio, de su correspondencia, así como de sus relaciones portales y de sus telecomunicaciones.
2. Toda persona tiene el derecho a ser protegido contra el empleo abusivo de sus datos personales.

Además, la ley suiza contiene “estatutos de bloqueo” que impiden que autoridades extranjeras no puedan ejercer su autoridad en suelo suizo a no ser que sigan los canales judiciales adecuados. Y eso incluye, según sus normas, que la persona de cuyos datos se piden debe ser notificada sobre la petición, a la que luego se puede intentar apelar en un tribunal. Algo que no es habitual en el resto del mundo, y Snowden demostró con las revelaciones.

“Data protection and privacy is a long tradition in Switzerland, and that’s why it’s pretty difficult to get to something”.
Andreas Koenig, jefe de IT en Swisscom, en este artículo.

Además de los beneficios legales, Suiza es un buen lugar también para centros de datos. Durante la Segunda Guerra Mundial se construyeron túneles bajo los Alpes como refugio que se están recuperando para albergar centros de datos. De manera similar, existe Swiss Fort Knox.

Todo ello ha terminado haciendo que proveedores y desarrolladores interesados en la privacidad de los datos como primer término hayan decidido instalar sus servidores físicos en Suiza. Algunos ejemplos:

  • Protonmail (proveedor de e-mail con cifrado PGP integrado).
  • Tresorit (almacenamiento de ficheros sincronizados en la nube con cifrado de extremo a extremo).
  • Hostpoint (hosting y servidores en Suiza).

Mi lista de 2016


Me gusta hacer listas a final de año.

Creo que ayudan a echar la vista atrás y a valorar lo que nos ha traído el año en ciertos aspectos. 2016 ha sido un año de muchísimos cambios y donde han surgido cosas fantásticas que me apetece destacar:

Un disco:Me mata si me necesitas“, de Quique González. Podría haber elegido muchos otros pero creo que es momento de destacar a un artista que estaba en un momento cada vez más dulce y que lo ha rematado con un disco bastante redondo. Ricky Falkner produce su primer largo junto al madrileño y parece que ha tocado la tecla correcta de un disco realmente emotivo. ¿Conseguirá repetir la fórmula Ricky Falkner en 2017 con el nuevo disco de Nudozurdo? Lo tengo desde ya en la quiniela.

Una película: “Que Dios nos perdone“, de Rodrigo Sorogoyen. El tándem que nos trajo Stockholm vuelve a repetir fórmula: historia inquietante con el centro de Madrid como escenario, en el verano de la visita del Papa y la resaca del 15-M.

Un libro: Cómo dejamos de pagar por la música“, de Stephen Witt. Técnicamente es un libro de 2015 pero en España se editó en 2016. Fue uno de mis libros del verano y creo que es un relato novelado bastante acertado del terremoto que le supuso a la industria musical la llegada de software P2P como Napster.

Un viaje: Colonia, en Alemania, se destapó como una escapada bastante recomendable para un fin de semana (tip: el NH Collection Köln Mediapark está recién reformado, a un paso andando del centro y con tren directo al aeropuerto). Una ciudad que no reniega de sus locales más clásicos pero que también se revela con un ambiente bastante moderno y actual, tanto a nivel de tiendas como de museos de arte contemporáneo y galerías.

Un momento: siempre suelo decir que pocas personas están llevando tan bien su carrera como Noel Gallagher. Su disco “Chasing Yesterday” (2015) tiene momentos a la altura de Oasis, y su concierto hace unos meses en Barcelona fue probablemente el mejor momento del año. En plena resaca de “Supersonic“, quizá 2017 sea el año de la vuelta de Oasis. Quién sabe.

La estrategia digital, los intermediarios y el largo plazo

Llevo unas semanas reflexionando acerca de la relación entre marcas, medios e intermediarios que facilitan hacer llegar su mensaje a su público. En gran parte debido a numerosos artí­culos como éste o este otro de muy recomendable lectura publicado por The Verge (gracias Jesús por el soplo) donde los medios analizan la caí­da de tráfico (y consecuente necesidad de pasar por caja para mantener los números) de Facebook de manera orgánica. Lo cual tiene por detrás una muy interesante reflexión que conviene tener en cuenta en lo referente a estrategia digital. Pero que en The Verge han resumido en un fantástico gráfico YoY que te hace una idea de hacia dónde van los medios:

Sigue leyendo “La estrategia digital, los intermediarios y el largo plazo”

Asientos de ventana y asientos de pasillo

The window seat is for those who retain a sense of adventure about travel. It is for those who, no matter how many times they may have flown, hold on to a sense of wonderment as they hurtle down the runway and watch the ground disappear beneath them; for those who cherish that sense of excitement as they descend, nose against the pane, into the blinking lights of a never-before-visited city; whose hearts leap as they stare out across an ocean and spy a lonely atoll. That, after all, is why five-year-olds insist on sitting there. The aisle seat, in contrast, is for those who value utility. It is the seat in which it is easiest to stretch your legs; to get up and wander to the toilet. It is the position for those who like to grab their bags from the locker and beat the queue off the plane.

Gullit – A plane’s aisle seat is for cynics

Drexler y su proceso creativo

Es como el entrenamiento fí­sico: me imagino que componer es como hacer una maratón. No decides hacer una maratón mañana, empiezo a abrirme al entrenamiento, a ir expandiéndome hasta que llego a una distancia óptima. Eso para mí­ es la composición. Yo necesito ir entrando. El aparato compositivo, si está en algún lado localizado, precisa ir creando un silencio a su alrededor e ir focalizándose. Cuando estoy en periodo de composición, no sé como explicarte… estoy con el sistema abierto, muy emocional, muy receptivo, cualquier cosa que escuchas te sirve, las ideas fluyen mucho más rápido…estás como en estado de gracia de receptividad, muy emocional y muy cambiante. El periodo de composición para mi es muy bipolar, estás con una euforia injustificada y una tristeza injustificada, por eso no entro mucho en la composición, como nadie está todo el tiempo corriendo maratones, me desgasta mucho y erosiona mucho mis relaciones alrededor. Me vuelvo mala compañí­a. Ahora voy a intentar hacerlo durante unos meses más relajado, más lúdico, a ver si puedo.

Jorge Drexler acerca de su manera de componer.

30 days, 30 songs: 30 canciones contra Trump

30days30songs
En 2012 el escritor estadounidense Dave Eggers lanzó una web llamada 90 days, 90 reasons en la que aportaba una razón diaria para votar a Obama en vez de a Mitt Romney:

If ever there were a case of cutting off your nose to spite your face, it is this. Millions of progressive Americans, who brought Obama into office on a grass-roots wave of hope and idealism and the belief in the possibility of change, are now behaving as if, because Obama hasn’t addressed their particular pet issue, that the best way to express their dissatisfaction is to allow Mitt Romney to become president.

To sum up: We plan to punish President Obama by electing an arch-conservative to rule the most powerful nation on Earth. This is the logic out there.

Cuatro años después el mismo autor ha vuelto a lanzar algo similar: 30 days, 30 songs es una iniciativa que pretende juntar a 30 artistas que publicarán una canción diaria contra la elección de Donald Trump como nuevo presidente de los Estados Unidos. Entre estos artistas (en el momento en el que escribo esto solo hay publicadas tres canciones) están los Death Cab for Cutie:

Lyrically, “Million Dollar Loan” deals with a particularly tone deaf moment in Donald Trump’s ascent to the Republican nomination. While campaigning in New Hampshire last year he attempted to cast himself as a self-made man by claiming he built his fortune with just a ‘small loan of million dollars’ from his father. Not only has this statement been proven to be wildly untrue, he was so flippant about it. Like it was no big deal. It truly disgusted me. I remember thinking, ‘surely THIS will be the turning point. To refer to an amount of money most working class people will never see in their lifetime as “small” illustrates a shocking lack of perspective. Assuredly now everyone will see this man for the charlatan he truly is.’ And yet, here we are.

Por si quieres suscribirte, tienen playlist en Spotify.

Philip Glass y el cambio en la industria musical

My own company, Orange Mountain Music, is putting out the original Candyman album as an LP. I said to the guys, “Who the hell is buying this?” They said, “Oh, a lot of people. They want LPs.” There’s that, too. It’s a rather complex situation. Some people don’t care about it, other people want the object.

We’re talking about a rather complex picture, in terms of a marketplace. If you had to make a map of that marketplace, it would look like a map of Paris, or Tokyo. The map would be a very complex map. Where you can’t find yourself. That’s not so bad.

But, in the end, that’s probably what’s going to save us. It’s complicated to describe the typical musical consumer. There are enough people on the planet, all doing it in different ways, so that somehow you’re going to make a living off of it.

Extraí­do del precioso artí­culo Philip Glass on controlling your output and getting paid for what you make.

Espí­as en 2016

It is not simply a question of keeping details offline, either, but the opposite: individuals or identities without deep, broad online presences are precisely those likely to raise suspicion.

“The challenge of having a credible digital footprint is significant,” Mr Inkster said. Fake Twitter or Facebook accounts alone do not make the grade. “Wherever we go in today’s world we leave a digital footprint “” a digital exhaust.” This too “” a long, false trail of location services on a mobile phone that adds up with an individual’s fake back-story, for example “” needs to be taken into account.

The spy who liked me: Britain’s changing secret service