Siempre que hablo o pienso sobre movilidad recuerdo que no tengo carnet de conducir, lo que convierte mi punto de vista en el de alguien un poco ajeno a los dramas habituales de atascos, talleres y seguros y que no puede trabajar en oficinas no conectadas por transporte público. Y además qué mejor que la Semana Europea de la Movilidad para retomar mi blog. Por todo esto me interesan muchísimo todos los modelos alternativos de movilidad que están surgiendo en medio toda la disrupción tecnológica de los últimos años.

Como persona que ha tenido que viajar durante varios años en un bus en el que me subía a la 1 de la mañana y llegaba a las 7 de la mañana, con una parada a las 3-4 de la mañana en Puebla de Sanabria en la que solía despertarte el conductor, abracé con entusiasmo cosas como Blablacar. Cualquier experiencia era mejor que aquel autobús de la línea Algeciras-Coruña.

Creo que algunas empresas tradicionales como Daimler están entendiendo razonablemente bien el cambio: de la posesión al pago por uso, de vender coches a dar servicios de movilidad. Por ello, dentro de su rama llamada “Mobility services” han invertido en nuevos modelos de movilidad como Car2Go, Moovel, MyTaxi o más recientemente Volocopter, algo que visto a día de hoy nos parece realmente futurista.

Más recientemente esta ola de disrupción parece que empieza a llegar también a los transportes de línea/ruta, más allá del ya comentado Blablacar. Precisamente ellos le están dando una gira de tuerca a su servicio para viajes esporádicos y han lanzado Blablalines, que es el mismo concepto pero para el día a día: “¿Puedo recoger a alguien que también me pille de camino a la oficina y sacarme un dinero?“. Esta semana ha llegado a Paris tras varias pruebas en otras ciudades francesas.

En Citymapper, que inicialmente lanzaron una app para facilitar la vida a los que usamos varios transportes públicos (y vaya si me la facilitan), han estudiado todos los datos de uso y movimiento de los que disponen, han analizado las necesidades no cubiertas en el transporte en Londres y han lanzado una ruta de bus urbano nocturno que solo funciona los fines de semana, como una pata comercial más de su app.

Todo esto sin mencionar siquiera el coche autónomo y su futuro impacto en compañías como Uber, que probablemente será la próxima causa de conflicto en el mundo de los coches con conductor. Creo que con la perspectiva que nos da el tiempo vamos a ver mucho más amplificado el impacto que ha tenido el móvil en nuestras vidas, dando lugar a modelos de negocio y servicios que antes eran imposibles, básicamente porque no íbamos con un ordenador por la calle o por la carretera de manera habitual. Y, para todo aquel que le guste la tecnología, resulta apasionante.

Actualización (28/09): Daimler compra el servicio de carsharing flinc.