El valor de lo emocional



í‰so que véis entró en mi buzón de casa poco antes de las pasadas navidades.

Nunca he sido cliente de esa tapicerí­a, ni tengo necesidad ni tampoco la más remota idea de dónde queda, pero creo que ha sido la única empresa que tuvo el detalle de felicitármelas de una manera creí­ble.

No habí­a una oferta publicitaria detrás, no anunciaban ningún saldo, no destacaban las rebajas a partir del 1 de Enero: simplemente deseaban las Felices Fiestas.

¿Os imagináis cómo os mirarí­an en vuestras empresas si sugiriéseis felicitar las fiestas a algunos clientes *porque sí­*?

**Hemos perdido el valor de lo emocional**.

Estos dí­as estoy haciendo limpieza en casa y este detalle se sigue quedando conmigo como recuerdo. Por una temporada al mí­nimo. Por haber hecho las cosas bien. El dí­a que necesite un tapicero iré.