El principal obstáculo del ecommerce en España: el enví­o

Ayer necesitaba una cosa para casa, así­ que me acercé a un PC City cercano y allí­ me atendieron: personal muy poco cualificado, pésima asistencia… en fin, que lo único que me llevó a comprar allí­ fue la urgencia.

Entonces pensando, caes en que el gran cuello de botella del comercio electrónico en España es el enví­o: en Telepizza compras y en media hora más o menos te llega en moto, en Zara compras y puedes recogerlo en tienda o escoger enví­o a partir de 1-2 dí­as.

Y aquí­ es donde hago la pregunta: ¿Serí­a viable un servicio de «reparto», aunque sea sólo en grandes ciudades, en cuestión de horas? Algo así­ como un Paypal pero para enví­os, que te puedas asociar teniendo comercio electrónico y te lo manden a casa en el mismo dí­a a un precio relativamente asequible, algo así­ como el reparto de Ikea o de los supermercados.

Si existiese éso, probablemente lo que tení­a que comprar lo hubiese comprado online, cómodamente desde el sofá por la mañana, sabiendo que por la tarde lo hubiese tenido en casa.

¿Qué pensáis al respecto?

El exceso de atención al cliente

íšltimamente Alexliam lo está bordando con su blog; no publica muy a menudo pero lleva un par de entradas geniales, La evolución natural del switcher(de Mac) o sobre la que querí­a hablar: Infidelizando al cliente, con la que estoy 100% de acuerdo por cierto.

En él habla de la poca atención que se le pone en muchos negocios al cliente habitual, algo que muchos seguro sufrimos en algún sitio al que vamos a comprar a menudo. Lo curioso es cuando sucede lo inversamente contrario: el exceso de atención el cliente, y voy a poner un par de ejemplos que me han sucedido últimamente:

  • Entro en un Sephora y mientras estaba buscando una colonia se acerca un dependiente: «Hola, quieres que te ponga alguna colonia en una muestra para que te la puedas llevar?» Contesté con un «No, no, gracias» a lo cual insistió con un «Pero vamos hombre, que te pongo una colonia y te la puedes llevar de fiesta», con lo que contesté con una mala mirada y un «No, en serio, que sólo vengo a por una colonia y me voy».
  • Supermercado Mercadona, ayer mismo. Estaba a tiro fijo en el pasillo de carnicerí­a buscando una cosa concreta y se me acercó la persona que atiende el puesto de carne fresca: «Disculpa, te puedo ayudar?» De nuevo un «No gracias», y de nuevo vuelta a insistir con un «Pero dime en qué te puedo ayudar, qué te puedo servir»…

Son dos casos muy similares en dos comercios distintos, ambos con un trágico resultado similar. ¿Nadie entiende la palabra no? En el caso del Sephora creo que es un poco la diferencia entre el consumidor masculino (que suele hacer compras a tiro fijo) y el femenino (que va y siempre termina comprando 4 cosas más), por lo que quizá esa estrategia de insistir y encandilar funcione más en las mujeres, es algo que no lo sé.

Señores empresarios del mundo: si realmente necesito algo, se lo pediré, y se agradece una eternidad de hecho poder tener a alguien a quien preguntar. Pero insistir, apabullar, ser un pesado con el cliente al final, al menos en mi caso, termina funcionando completamente al revés.

(la imagen que ilustra este artí­culo ha sido publicada por Eneas bajo Licencia Creative Commons)