Lo nuevo y lo pasado

Probablemente no conozcas a Sylvan Goldman. Sylvan era el dueño de un supermercado en Oklahoma en la década de 1930 y un día reparó en que sus clientes compraban poco para que las bolsas de papel con la compra no se llenasen mucho y se rompiesen. Junto con un mecánico llamado Fred Young pensaron en una evolución de la silla plegable pero con ruedas y unas cestas que ayudasen a sus clientes a poder llevar cómodamente la compra y así poder vender más:

Sin saberlo estaban inventando el carro de la compra, algo que fue rechazado inicialmente porque los hombres se sentían afeminados y las mujeres lo consideraban un armatoste. Pese a todos esos problemas iniciales, Goldman ganó alrededor de 400 millones de dólares con la patente y todos sabemos lo que pasó después.

Toda tecnología novedosa se piensa en términos de la tecnología anterior. Esto lo comentaba Alberto Knapp en una charla hace 8 años con la cual descubrí el Telefon Hirmondó y mi deseo por trabajar en The Cocktail (algo que por cierto conseguí 3 años después):

El maravilloso Telefon Hirmondó fue un servicio que se lanzó en 1893 en Budapest y que consistía en una suscripción a un teléfono mediante el cual se retransmitían programas y noticias con una programación concreta a lo largo del día. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de un servicio 30 años antes de que se desarrollase la radio como broadcast y obviamente de que se generalizase el uso del teléfono como una herramienta de comunicación 1:1.

Todo esto viene porque seguimos pensando en carritos de la compra para el comercio electrónico, en diskettes como símbolo de ‘guardar’ y en las redes sociales como un sistema broadcast similar a las newsletters o los folletos, lo cual denota que no pensamos demasiado en el usuario y en cómo la tecnología permite ahora que el usuario se pueda expresar de maneras muy distintas. Para decirlo de manera gráfica, en alguna presentación reciente he usado una de las imágenes más claras al respecto:

Y es que, nos guste o no, las marcas tenemos que asumir una dosis de reactividad inherente al medio: en 2017 el usuario puede escribir una review, crear una página web o de Facebook no oficial sobre nuestra marca o hablar de nosotros en un canal digital sin que nosotros como marca podamos evitarlo aunque podamos detectarlo. Y, cuanto antes lo entendamos, antes avanzaremos. De nosotros depende aprovecharnos de ese feedback gratuito o seguir sordos.

Con la evolución de las redes sociales cada vez más a imagen y vídeo en vez de texto creo que volvemos a tener una gran oportunidad en el contenido generado por el usuario y en evolucionar ese sistema broadcast, convirtiendo a las marcas en facilitadoras de conversación y contenido que los usuarios generan en sus canales personales, creíble y transparente. ¿Evolucionamos?

Experiencias crossdevice

Estamos bastante acostumbrados a que los dispositivos de entrada de datos sean cosas un poco básicas: los mandos o los teclados son un ejemplo, con cientos de botones o teclas físicas que hacen distintas funciones en un aparato en cuestión. Pero, desde hace unos años podemos considerar a un smartphone también un dispositivo de entrada de datos, aparte de un dispositivo donde visualizar datos. Y eso tiene sus ventajas.

Desde hace un tiempo tengo un Apple TV de 4ª generación. He de decir a su favor que el mando que lo acompaña es algo un poco más usable que la media gracias a básicamente dos cosas: que es Bluetooth y no infrarrojos (por tanto puedes usarlo desde muchas más partes sin tener que apuntar demasiado) y que tiene una parte táctil que no funciona del todo mal para moverte por los menús. A Siri lo dejamos para otro artículo:

Lo que sí sucede es que, probablemente, una interfaz como un mando donde tienes que ir moviéndote tecla a tecla quizá no sea la manera más ágil de usar algo, y por cosas así en Apple descartaron un iPhone con clickwheel supongo:

¿Qué sucede? Que la propia Apple terminó lanzando al mercado una app móvil para iOS llamada Apple TV Remote que te permite una cosa que cambia bastante tu experiencia: poder usar el teclado de tu dispositivo iOS para introducir texto en tu Apple TV. De esta manera puedes loguearte con campos de texto en distintos servicios de una manera más o menos sencilla; Facebook también ha hecho avances interesantes en este campo y convierten algo tan aparentemente difícil en una TV como un login en algo bastante sencillo y rápido como en el resto de dispositivos, evitando tener que usar uno de esos horribles e inusables «teclados para TV».

Muerte y destrucción.

Otro de esos puntos de fricción son los coches: equipados con sistemas de detección vocal o diversos tipos de instrumentos para moverse por ellos de una manera más o menos sencilla como una rueda con click como en el caso de Mercedes. De igual manera, tener que ir seleccionando letra a letra para meter una calle es un absoluto dolor:

Para solucionar esto volvemos a las experiencias crossdevice: en los últimos modelos de Volkswagen puedes mandar rutas establecidas desde un smartphone al navegador del coche. De esta manera usas el dispositivo más sencillo para teclear (tu smartphone) y el mejor dispositivo para ver la ruta (el navegador de tu coche) para visualizarla. Win win.

Hay otro campo donde poco a poco se empiezan a ver experiencias crossdevice de este tipo: los hoteles. Tradicionalmente, muchos hoteles tenían sistemas de entretenimiento a la carta, con taquilla y demás, todos los hemos disfrutado en alguna ocasión. Pero la llegada de servicios de streaming como Netflix o HBO y los dispositivos móviles hacen que cada vez más gente quiera seguir viendo sus series o sus películas cuando está fuera de casa en un hotel: cualquiera pensaría que teniendo un smart TV se soluciona, pero te toca gestionar esa protección de datos del huésped, que quizá ha olvidado desloguearse. Esto se soluciona en gran medida con servicios para hacer mirroring de smartphone (da igual iOS/Android) como Innspire, permitiendo que los datos privados estén en el smartphone del usuario y la TV del hotel simplemente sirva como lienzo:

Estoy seguro que a medida que pase un poco el tiempo iremos encontrando situaciones donde quizá hacer todo con la misma interfaz no tiene mucho sentido, especialmente en cosas un poco complejas como tener que escribir algo sin tener un teclado al uso o para salvar problemas legales de privacidad como sucede en los hoteles. Y eso ayudará en gran medida a que usemos nuestra TV para más cosas que ver películas o series.

La nueva movilidad urbana

Uber’s technology is transforming urban mobility. My children may never need to own a car—and they’ll certainly never be forced to make the choice between drinking or driving. Nor will my parents have to choose between maintaining their independence and their safety. More than that, Uber is making access to transportation more equal, and that can really help improve society. Today, millions of people are stuck in transit deserts—unable to afford the luxury of a car or a home near the subway. I know this firsthand from my work with our foundation in India: we had to arrange a special bus to get underprivileged students to and from school. Uber is helping to change that by enabling mobility for everyone.

La cita no es mía, sino del blog personal de Amit Singhal. Él era Head of Search en Google, ahora es SVP Engineering en Uber. Relacionado: La movilidad concebida como servicio.

El Times y el futuro del periodismo

We are, in the simplest terms, a subscription-first business. Our focus on subscribers sets us apart in crucial ways from many other media organizations. We are not trying to maximize clicks and sell low-margin advertising against them. We are not trying to win a pageviews arms race. We believe that the more sound business strategy for The Times is to provide journalism so strong that several million people around the world are willing to pay for it. Of course, this strategy is also deeply in tune with our longtime values. Our incentives point us toward journalistic excellence. (…) Thanks to our journalism, our digital revenue towers above that of any news competitor. Recent media accounts have made clear the gap: Last year, The Times brought in almost $500 million in purely digital revenue, which is far more than the digital revenues reported by many other leading publications (including BuzzFeed, The Guardian and The Washington Post) — combined.

El New York Times liberó el año pasado a 7 periodistas para que analizaran el futuro de su periódico. Acaba de salir su reporte, con interesantes conclusiones.

2016

En 2016 este blog cumple diez años, aunque empecé en 2004 con un blog personal anterior. También llevo 10 años en Twitter y creo que es buen momento para hacer un poco de memoria.

Han pasado diez años y sigo pensando que un blog alojado en tu propio servidor sigue siendo uno de los mejores proyectos posibles hoy en día en internet. Creo que los pros superan ampliamente a los contras (capacidad de llegar a mayor audiencia como sucede en lugares tipo Medium, etc…).

Un blog/medio en tu propio servidor supone libertad. Y esa libertad supone poder mover tus datos donde quieras a donde quieras, supone poder hacer desarrollos por encima sin estar encajonado a unas funcionalidades que quizá no te encajen a tu proyecto al 100%. A corto plazo puede que la decisión esté igualada, a medio y largo plazo la duda es imposible.

Recuerdo perfectamente que uno de los motivos por los que me contrataron en mi primer empleo, en Internet Advantage, fue porque tenía un blog, había ganado algún premio por ahí, y ellos confiaban en aquel momento bastante en todo lo referente al Marketing de contenidos. Así que tengo bastante que agradecerle al blog.

Tener un blog me ha ayudado a descubrir a gente fantástica y a aprender muchas cosas mediante toda esa gente. Gente que voluntariamente y de manera altruista en muchos casos decide crear contenido acerca de lo que controla o lo que le gusta, como es mi caso. Creo que, diez años después, los motivos para abrir y mantener un blog siguen siendo los mismos.

En 2006 Nacho Escolar ya destacaba con Escolar.net y hoy es director de eldiario.es, uno de los periódicos digitales más leídos en España. También empezaba a destacar la gente de Weblogs SL cuando comenzaban Xataka y algún blog más donde yo llegué a escribir en aquel año; en 2016 ya han sobrepasado 11 millones de usuarios únicos mensuales y están dando pasos para construír algo todavía más grande. Y todos comenzaron con un blog, con la paciencia y constancia suficientes para generar audiencia a medio plazo, creando contenido diferencial y de valor. No hay ningún secreto.

El boom de Suiza y la privacidad para los datos

Si echamos la vista atrás tres años, hasta Junio de 2013 cuando Snowden hizo públicos los programas de vigilancia masiva por parte de Estados Unidos, Internet era un lugar aparentemente menos seguro. O al menos mucho menos consciente de que podía ser más seguro. Desde aquel momento se ha notado una cierta tendencia:

Aquello ha tenido consecuencias que siguen resonando hoy en día (Apple Considering Building Proprietary Servers to Stop Third-Party Spying, Diciembre 2016), pero hay algo concreto que me parece reseñable: el boom de Suiza como lugar recomendable para nuestros datos.

Por todos es conocida Suiza, entre otras cosas, por su Ley de bancos de 1934, que establecía las normas del secreto bancario y todo lo que vino después. Pero lo que no todo el mundo sabe es que la Constitución Suiza actual, que data de 1999, dice en su artículo 13:

Art.13: Protección de la esfera privada
1. Toda persona tiene derecho al respeto de su vida familiar y privada, de su domicilio, de su correspondencia, así como de sus relaciones portales y de sus telecomunicaciones.
2. Toda persona tiene el derecho a ser protegido contra el empleo abusivo de sus datos personales.

Además, la ley suiza contiene «estatutos de bloqueo» que impiden que autoridades extranjeras no puedan ejercer su autoridad en suelo suizo a no ser que sigan los canales judiciales adecuados. Y eso incluye, según sus normas, que la persona de cuyos datos se piden debe ser notificada sobre la petición, a la que luego se puede intentar apelar en un tribunal. Algo que no es habitual en el resto del mundo, y Snowden demostró con las revelaciones.

«Data protection and privacy is a long tradition in Switzerland, and that’s why it’s pretty difficult to get to something».
Andreas Koenig, jefe de IT en Swisscom, en este artículo.

Además de los beneficios legales, Suiza es un buen lugar también para centros de datos. Durante la Segunda Guerra Mundial se construyeron túneles bajo los Alpes como refugio que se están recuperando para albergar centros de datos. De manera similar, existe Swiss Fort Knox.

Todo ello ha terminado haciendo que proveedores y desarrolladores interesados en la privacidad de los datos como primer término hayan decidido instalar sus servidores físicos en Suiza. Algunos ejemplos:

  • Protonmail (proveedor de e-mail con cifrado PGP integrado).
  • Tresorit (almacenamiento de ficheros sincronizados en la nube con cifrado de extremo a extremo).
  • Hostpoint (hosting y servidores en Suiza).

Mi lista de 2016


Me gusta hacer listas a final de año.

Creo que ayudan a echar la vista atrás y a valorar lo que nos ha traído el año en ciertos aspectos. 2016 ha sido un año de muchísimos cambios y donde han surgido cosas fantásticas que me apetece destacar:

Un disco: «Me mata si me necesitas«, de Quique González. Podría haber elegido muchos otros pero creo que es momento de destacar a un artista que estaba en un momento cada vez más dulce y que lo ha rematado con un disco bastante redondo. Ricky Falkner produce su primer largo junto al madrileño y parece que ha tocado la tecla correcta de un disco realmente emotivo. ¿Conseguirá repetir la fórmula Ricky Falkner en 2017 con el nuevo disco de Nudozurdo? Lo tengo desde ya en la quiniela.

Una película: «Que Dios nos perdone«, de Rodrigo Sorogoyen. El tándem que nos trajo Stockholm vuelve a repetir fórmula: historia inquietante con el centro de Madrid como escenario, en el verano de la visita del Papa y la resaca del 15-M.

Un libro: «Cómo dejamos de pagar por la música«, de Stephen Witt. Técnicamente es un libro de 2015 pero en España se editó en 2016. Fue uno de mis libros del verano y creo que es un relato novelado bastante acertado del terremoto que le supuso a la industria musical la llegada de software P2P como Napster.

Un viaje: Colonia, en Alemania, se destapó como una escapada bastante recomendable para un fin de semana (tip: el NH Collection Köln Mediapark está recién reformado, a un paso andando del centro y con tren directo al aeropuerto). Una ciudad que no reniega de sus locales más clásicos pero que también se revela con un ambiente bastante moderno y actual, tanto a nivel de tiendas como de museos de arte contemporáneo y galerías.

Un momento: siempre suelo decir que pocas personas están llevando tan bien su carrera como Noel Gallagher. Su disco «Chasing Yesterday» (2015) tiene momentos a la altura de Oasis, y su concierto hace unos meses en Barcelona fue probablemente el mejor momento del año. En plena resaca de «Supersonic«, quizá 2017 sea el año de la vuelta de Oasis. Quién sabe.

La estrategia digital, los intermediarios y el largo plazo

Llevo unas semanas reflexionando acerca de la relación entre marcas, medios e intermediarios que facilitan hacer llegar su mensaje a su público. En gran parte debido a numerosos artí­culos como éste o este otro de muy recomendable lectura publicado por The Verge (gracias Jesús por el soplo) donde los medios analizan la caí­da de tráfico (y consecuente necesidad de pasar por caja para mantener los números) de Facebook de manera orgánica. Lo cual tiene por detrás una muy interesante reflexión que conviene tener en cuenta en lo referente a estrategia digital. Pero que en The Verge han resumido en un fantástico gráfico YoY que te hace una idea de hacia dónde van los medios:

Sigue leyendo «La estrategia digital, los intermediarios y el largo plazo»

Asientos de ventana y asientos de pasillo

The window seat is for those who retain a sense of adventure about travel. It is for those who, no matter how many times they may have flown, hold on to a sense of wonderment as they hurtle down the runway and watch the ground disappear beneath them; for those who cherish that sense of excitement as they descend, nose against the pane, into the blinking lights of a never-before-visited city; whose hearts leap as they stare out across an ocean and spy a lonely atoll. That, after all, is why five-year-olds insist on sitting there. The aisle seat, in contrast, is for those who value utility. It is the seat in which it is easiest to stretch your legs; to get up and wander to the toilet. It is the position for those who like to grab their bags from the locker and beat the queue off the plane.

Gullit – A plane’s aisle seat is for cynics