¿Cómo acabar con la piraterí­a? Muy fácil: ofreciendo alternativas en Internet legales y fáciles de usar a precios razonables, como lo está logrando Spotify con la música. ¿Es razonable que sea más lento y complicado comprar legalmente un ebook que piratearlo? Tampoco lo es querer cobrar en Internet el mismo precio que se pagaba antes, cuando –además de la canción, la pelí­cula o el libro– habí­a que costear la producción del soporte fí­sico y la carí­sima distribución de ese objeto por tienda y por camión. La ley antidescargas es un esfuerzo inútil que provocará algo peor que la melancolí­a. Sólo sirve para otra cosa más: para dar falsas esperanzas a una industria moribunda que se niega a tomar su medicina, que resiste a cambiar.

Los esfuerzos inútiles por Nacho Escolar.