La Comisión Nacional de la Competencia es un órgano consultivo de gran prestigio, pero cuyos informes no son vinculantes. De hecho, tan poco vinculantes son, que las reacciones han sido inmediatas: por un lado, la SGAE afirma que “el informe es sesgado”, como si las cosas fuesen sesgadas o dejasen de serlo no en función de su metodología de investigación, sino simplemente porque lo dice el evaluado… Si en un país como Estados Unidos, una empresa investigada por las autoridades antimonopolio respondiese a un informe diciendo que “es sesgado”, las carcajadas se iban a oír al otro lado del océano. Pero aquí no pasa nada. No solo no pasa nada, sino que, más impresionante todavía y demostrativo de la impunidad total con la que se mueven estas sociedades en este país, se sueltan con el colmo de la desfachatez: “es bueno que seamos un monopolio”. ¿Bueno para quién? No hace falta que responda: bueno para ellos.
Hasta aquí, las reacciones de los “acusados”. Pero, ¿y el gobierno? ¿Qué dice el gobierno de esto? Después de todo, que las sociedades de gestión de derechos de autor sean un monopolio es algo que redunda en una menor difusión de la cultura española en el mundo, que limita las opciones y perjudica a los creadores, y que está creando una auténtica alarma social…
¿Reacciones? Inmediatas: la ministra de cultura, Ángeles González-Sinde, sale inmediatamente ¡a defender a las sociedades de gestión de derechos de autor!, afirmando que “la SGAE existe desde hace más de cien años” (¿legitima eso algo?) y que “todas las entidades de gestión actúan en España conforme a las leyes”, cuando ese es precisamente el problema: ¡que la ley permite y hasta favorece que estas sociedades operen en régimen de abierto monopolio! ¿Pero qué cabe esperar de una ministra que proviene, precisamente, de DAMA, una de las sociedades acusadas? Si en un país, una ministra puede tener manifiestos conflictos de intereses con total impunidad sin que pase nada, lo de menos es que salga a defender a sus amigos ante “el demoledor informe de esos malvada, perversa y sesgada Comisión Nacional de la Competencia”, ¿no?
Genial artículo de Enrique Dans esta semana en Expansión, deberíais echarle un ojo: ¿Monopolio de la SGAE? ¿Y qué?
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Andan los días revueltos con varios temas sobre la identificación de gente en la red, aunque empezaré poco a poco con todo lo que quiero contar.
Ayer fue el juicio a Julio Alonso, mi “jefe” en Weblogs SL contra la SGAE por el artículo famoso de su blog (más información en Público o en El País).
Y pese a que había esperanzas, los jueces en este país siguen sin entender cómo funciona internet, cómo funcionan los blogs y cómo funcionan sus comentarios, escritos por otras personas que no sean el dueño de la bitácora, que no se responsabiliza de los comentarios vertidos en ella. Es un tema del que ha escrito este excelente artículo Ricardo Galli, el fundador de Menéame.
Esto viene también a raíz de otra noticia: La Eurocámara sienta las bases para regular los blogs, más concretamente a sus escritores.
Leí en un comentario al artículo en Público de Julio Alonso que “las cartas a los periódicos vienen firmadas por alguien y un blog no, se debería identificar a los bloggers”. Bien, pongámonos en situación: todos los blogs abiertos son identificados, con un autor detrás conocido… ¿y si alguien abre una simple página y critica algo, qué hacemos? No es un blog, ¿lo identificamos? ¿pedimos que se identifiquen también todos los usuarios de Internet?
Claro, porque aunque intentemos identificar lo que hace todo el mundo, podríamos seguir hasta intentar identificar al que nos puede dejar una carta anónima en nuestro buzón de correos en el portal de nuestra casa, es una espiral en la que no es conveniente meterse, Internet siempre ha sido libre y no es bueno ir a por ella, que ya no son muchos los sitios donde la podemos disfrutar.
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(…) hemos recibido el resultado de la apelación desde la Audiencia Provincial de Madrid: La sentencia ha sido ratificada, y no cabe recurso de apelación. El fundamento jurídico que parece haber es que Vicente (Krusher), al tener control sobre la página, era responsable de los comentarios vertidos en la misma. Así que eso es todo… hemos perdido.
Recordemos que condenaron a Krusher por unos comentarios vertidos en la Frikipedia. Hoy Krusher hace público que la condena ha sido ratificada, y ya no es posible presentar un recurso de apelación.
¿De que se acusa a Krusher? Exactamente de esto:

Algún usuario modificó la Frikipedia. La descripción de SGAE decía que dicha entidad está formada por una mafia (totalmente cierto: el diario Público demostró con evidencias que la SGAE es una mafia. Y añadió la foto de Pedro Farré shoppeado en pirata. Es evidente que la imagen es falsa: Pedro Farré no tiene un loro, sino un buitre carroñero.
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