Ayer, en el avión hacia casa venía leyendo La Voz y creí bastante interesante este artículo de Fernando Ónega, sobre el tema de las banderas, destaco este fragmento: Porque, decidme: ¿Cuál sería el efecto de una bandera izada por la Guardia Civil contra la voluntad de su corporación? El odio; un odio acentuado por la imposición. Esa bandera sería un trozo de paño destinado a ser roto o quemado en cuanto se marcharan los guardias. Y, entre una bandera ausente y otra pisoteada o quemada, creo que es preferible mantener las cosas como están. Creo que el PP piensa lo mismo, y no le duele más que a mí. Lo que ocurre es que este lío le viene muy bien como sustituto del «se…