La cultura en Pontevedra se ha convertido en tomar cañas y pinchitos. Es una ciudad de vagos,descerebrados y hedonistas.
Rescato ese comentario del artículo donde leí que sí, es cierto, cierra la librería más antigua de Pontevedra, la Librería Michelena. Y no sé muy bien qué escribir.
Ciertamente, cada vez que subía a Pontevedra, el Saudade, Michelena, Solla y si me apuras Tipo eran mis lugares de visita obligada, fuese un fin de semana sólo o fuese el verano entero: entrar en Michelena era sumergirse en un universo paralelo, inundado por pasillos donde he aprendido muchísimas cosas.
Gracias a Michelena encontré libros prohibidos (al fondo, dobla la esquina a la derecha, ahí los tienes), aprendí muchísimas cosas que sé hoy, más de las que os creéis.
Y en parte, uno se siente un poco mal por comprar libros online, porque supongo que es lo que un poco habrán matado a librerías tradicionales como Michelena. Éso y lo que dice el comentario, que la cultura se ha reducido a la cultura del pincho, y es cierto que pocos bares cierran, o eso parece.
Sea lo que fuere, yo voy a echar muchísimo de menos Michelena. Muchísimo. Me pregunto qué pasará con ése local, si caerá víctima del ladrillo y los especuladores. Uno de los focos que iluminaban el pensamiento ilustrado de la ciudad, sería paradójico.
Os echaremos de menos, Michelena.
(Apunte, leed por favor el artículo que en 2006 mi semidios Manuel Jabois le escribió: Michelena).

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No lo sabia y me acabo de quedar de piedra! Suscribo cada una de tus palabras porque perdemos un referente de la cultura y el pensamiento de esta nuestra ciudad…
Una pena!
El otro día hacíamos cábalas con mi novio sobre qué pondrían en su lugar: él apostaba porque Casa del Libro aprovecharía el local y el hecho de que allí había una librería; yo decía que aquello se convertiría en bar-restaurante-pub de los que proliferan por la ciudad últimamente. Y ahora acabo de recordar que unos metros más adelante, un conocido diseñador gallego, defensor de la belleza de la arruga, abrió un local hace unos meses… Todo es posible!
Pues aunque suene un poco condescendiente, y hasta podríamos decir fuera de lugar, me gustaría decir que lo único que echaré de menos serán los libros. Ni siquiera la librería. Y soy unos de esos clientes que pasaba a menudo, que le encanta leer y aseguro que soy un cliente más que apetecible para cualquier librería. Pero nunca me sentí a gusto, siempre me pareció una librería incómoda, y nunca había orden. Le faltaba luz y los empleados (o dueños, lo desconozco) no brillaban precisamente por atender con cuidado y mimo a sus clientes.
Y no, no es que sea un cliente repelente, ni mucho menos, pero al menos un gracias o un hasta luego. Y no han sido pocas las oportunidades que han tenido para decírmelo.
Siento mucho que cierra una librería porque para mí es como un templo sagrado. Pero creo que muchos negocios deberían de plantearse su relación con los consumidores, ofrecer nuevos servicios y atenciones.
En Santiago me pasa tres cuartos de lo mismo. La librería más grande, Follas Novas, es un verdadero caos, y tanto el dueño como los empleados carecen de una cualidad: amabilidad. Me atrevería a decir que son huraños y hasta en algún punto desagradables. Tan sólo acudo a ellos cuando ya me he visto dos o tres librerías antes y no encuentro lo que busco. Hay que saber tratar y tener más educación.
No, no interpretéis este comentario como una dura crítica a la gente de Michelena. Ni mucho menos. Pero si tuviera que poner ejemplos de amabilidad y atención sería a la chica que atiende en la librería Cao, siempre con una sonrisa y una palabra agradable en la boca. En Santiago siempre se siento como en casa en Abraxas.
No sé, cada uno lleva su negocio como quiere o como puede. Pero repito, si quieres que funcione no basta con cuadrar cuentas y aumentar las ventas. En el proceso hay algo más implicado, algo que no es tangible pero es tanto o más importante que el producto. Y ahí es mucho donde fallan.
Por supuesto, mi percepción del personal de Michelena es subjetiva y personal. Tal vez siempre los cogí con un mal día.
Venga, un saludo.
Personalmente, creo que es una de las peores cosas que han pasado en Pontevedra junto con el tráfico últimamente… Si aún tuviéramos una biblio de préstamo decente, pero mis experiencias me dicen que no, que no es así. Ahora nos quedan 3 o 4 librerías, pero ninguna de la calidad de la Michelena.
Queremos mantener la capitalidad, pero estamos desviando toda la cultura hacia Vigo.
Que sí, que a lo mejor los dependientes eran un tanto fríos en muchas ocasiones (en respuesta al primer comentario), pero yo me he encontrado de todo, para bien y para mal. Y sí, la librería (el pasillo largo y estrecho del comienzo) era incómoda y a lo mejor parecía (o estaba) desorganizada… Pero para mí eso le daba aún más encanto. Era parte de la aventura de sumergirse en los libros. Sea como sea, es una gran pérdida.
Moitos socios para tempo de crises…Es triste si…somentes agardo que as demais non lle sigan. Saúdos e apertas
Pues si que es una pena. No soy un rata de biblioteca, sólo leo en tiempo libre, sobretodo en verano. Durante una temporada que viví en Pontevedra la librería Michelena era uno de los lugares donde me perdía durante horas. Era la típica librería en la que al entrar te daban ganas de leer y darte un atracón de lectura y conocimientos.
Siento mucho que los tiempos modernos, con sus costumbres mundanas y materialistas terminen con lugares que deberían tener mas clientes que los bares.