Gracias a la siempre amable gente de Bloguzz he podido probar estos días la cafetera Philips Senseo.

En el mercado actualmente podemos encontrar 3 gamas destacadas de café encapsulado: Nespresso, Dolce Gusto y Senseo. Salvo la segunda, ya puedo decir que he probado lo suficiente las otras dos, pues tengo una Nespresso en casa, concretamente este modelo.

Por tanto tenía cierta curiosidad de ver cómo funcionaba una cafetera con un sistema distinto y creo que orientada a un público también distinto, ahora veréis por qué, intentando comparar los dos sistemas que he probado: Nespresso y Senseo.

En el caso de Senseo abrí la caja y me encontré a la cafetera, junto a un paquete de 18 monodosis, que se venden en prácticamente cualquier supermercado a 2,49 euros. Eché en falta algo más: en el caso de la Nespresso incluye un juego de sobre 10 cápsulas distintas y también una taza con su correspondiente plato, para así poder poder probar el café nada más abrirlo de la caja.

Un servidor, que se ha independizado hace unos meses, si no llega a tener la taza de la Nespresso… ¿dónde podría probar la Senseo? ¿en un vaso? Sí, pero ya no es lo mismo, se trata de detalles. Nespresso han intentado, creo que imitando un poco la filosofía de Apple, de estimular “la experiencia” pudiendo probarlo nada más sacarla de la caja y también incluyendo un carpetilla con información sobre el Club Nespresso y demás. Primer punto negativo de la experiencia de usuario.

Me disponía a hacer un café y ya me fijé que el sistema era distinto: si generalmente estaba acostumbrado a cápsulas bastante rígidas, el café encapsulado de la Senseo viene envuelto en una especie de papel, similar al de los filtros de la cafetera. ¿Qué problema tenemos?

Que al terminar un café e ir a retirar la cápsula (no cae a ningún cajetín como Nespresso, hay que sacarla manualmente), obviamente está caliente, y al retirarla con la mano si queremos hacer más cafés… pues en fin, uno se quema los dedos. Segundo punto negativo de la experiencia de usuario.

El aspecto de la cafetera por fuera deja un poco que desear: se nota el plástico por el exterior y especialmente en los cierres. El cierre donde se mete la cápsula me ha parecido sumamente frágil, apuesto que no duraría conmigo ni 6 meses…

Por tanto, ¿Qué tenemos? Pues tenemos la asociación de dos marcas (Philips y Marcilla), que intentan ofrecer una experiencia para hacer café en casa. ¿Pero merece la pena?

Teniendo en cuenta que el modelo de Senseo que he probado cuesta 90 euros y el más económico de Nespresso es una Krups que va muy muy bien (la tenemos en Pontevedra) cuesta 108 euros… creo que no merece la pena.

Echando cuentas, a largo plazo la Senseo es más barata, pues sus cápsulas cuestan bastante menos (0.30€ unidad de Nespresso frente a los 2.49€ por 18 de Senseo), así que podemos adivinar quizá que va dirigida a un público distinto, no tan cafetero.

Pero pese a todo, si realmente te gusta el café creo que merece la pena invertir un poco más en una cafetera Nespresso: por el sabor y la textura (no tan aguada) del café, por la máquina y por el sistema en sí.

¿Quieres la Senseo? La sortearé entre los que hayan comentado antes del 1 de enero,con la única condición de pagar los portes del envío y hacer una review en su blog!