La monarquía española y Arabia Saudí

El rey de Arabia Saudí se vuelve a su país con un Toisón de Oro en el equipaje. La orden dinástica más prestigiosa que se concede en España viaja camino de una de las mayores factorías de la pena de muerte en el mundo. El paraíso de los verdugos. El lugar donde los ejecutores presumen de su habilidad con la espada. Pueden seccionar la cabeza del cuerpo de un solo tajo. No hay inyección letal que pueda mejorar esa eficacia.

Es lo que tiene la monarquía en España. Si no tiene enemigos, se los crea. Si casi nadie habla de ella, hace lo posible para que la gente se acuerde de que no hay nada tan ‘democrático’ como la legitimidad dinástica. Si hay que agasajar a los amigos del Rey, no hay política de derechos humanos –en el caso de que exista– que pueda empañar las visitas a la Corte de sus colegas de trono.

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